La imaginación al poder - Alejandra Liliana Tavío Aguilar

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La imaginación al poder

Una buena herramienta a utilizar para reducir el estrés es la imaginación, la utilización del pensamiento para tratar los síntomas físicos lo potenció Emil Coué a finales del siglo XIX, quien afirmaba que todos nuestros pensamientos acaban haciéndose realidad:”uno es lo que piensa que es”, así, si pensamos en cosas tristes, acabamos sintiéndonos tristes, si pensamos en situaciones ansiosas, acabaremos ansios@s, de forma que hay concentrar  la mente en imágenes positivas para alcanzar efectos curativos. Una mujer que pronostica que va a tener dolor de estómago cuando su jefe le llame al despacho, sentirá con total seguridad ese dolor, de forma que es muy probable que sus pensamientos se somaticen y adquieran una manifestación orgánica.

Coué recomendaba a sus pacientes que mientras caminaran se repitieran 20 veces, moviendo mecánicamente los labios, la famosa frase:”cada día, en cada momento, me siento mejor y mejor”. También les recomendaba que tomaran una posición cómoda y relajada, cerraran los ojos y practicaran una relajación general de todos los músculos. Cuando empezaran a entrar en un estado de semiinconsciencia, debían evocar algún deseo (P.ej.”mañana quiero sentirme relajad@”), de esta forma los niveles conscientes e inconscientes de la mente quedan fusionados permitiendo al inconsciente convertir un deseo en realidad.


Se ha demostrado eficaz en el tratamiento de diversas enfermedades físicas y otras relacionadas con el estrés como los dolores de cabeza, espasmos musculares, dolor crónico de causa no determinada y la ansiedad generalizada o situacional. El grado de eficacia  depende de la actitud de uno/a mismo/a y del nivel de convencimiento; no basta solo con el deseo de sentirse mejor, sino creer que lo logrará. La visualización, las imágenes dirigidas y escuchar música, son tres formas de estimular la imaginación.



 
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