Estrés - Alejandra Liliana Tavío Aguilar

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Estrés

El estrés es consustancial a nuestra vida actual; no puede evitarse, es una emoción normal que nos va a acompañar mientras vivamos, en unos momentos con más intensidad y en otros momentos solo bajo determinadas circunstancias, ya que cualquier cambio que se produzca en nuestra vida, tanto en sentido positivo como negativo, supone una adaptación que siempre lleva aparejado al  estrés como compañero de trayecto.


Nuestras experiencias estresoras provienen de tres fuentes básicas: nuestro entorno(percepción externa), nuestro cuerpo y nuestro pensamiento (precepción interna).

Todo ser vivo está inmerso en un medio ambiente con todas las características biológicas que le son propias desde su nacimiento. Este medio ambiente está formado por muchas situaciones que suponen una multiplicidad de estímulos a los que el organismo tiene que reaccionar si quiere sobrevivir. Estos estímulos tienen que ser percibidos para que puedan provocar reacción y esto ocurre a través de los cinco sentidos del aparato perceptivo exterior: ojo, oído, olfato, sabor y tacto. El organismo divide todos los estímulos en positivos y negativos, en el primer término se incluyen los que son útiles y satisfacen nuestras necesidades directas y primarias, desencadenando procesos de acercamiento a esos estímulos; en el segundo caso se encuentran los que producen sensaciones desagradables, incluso mortales, lo que es mejor evitar y que de hecho en el futuro deben ser evitados ante el menor indicio, son los que producen estrés.

Por otra parte existe un medio ambiente interno del que recogemos constantemente información, es nuestra percepción interior, nos permite percibir cuando tenemos hambre, sed, sueño, nos duele algo,  nos sube la tensión, etc., a todo ello reaccionamos aún cuando conscientemente no nos enteremos de ello. Pero también hablamos de percepción interna cuando aludimos al pensamiento como fuente de estímulo, a nuestra concepción psíquica e intelectual del entorno, bajo la forma de acontecimientos concretos, mediaciones simbólicas, ideas, expectaciones y actitudes, en cuyo origen siempre se encuentra la satisfacción de necesidades primarias, incluidas el afecto humano. Los mediadores del entorno son los propios órganos perceptivos, pero es el pensamiento en base a la experiencia guardada en la memoria, el que establece a partir de la palabra hablada o escrita, del gesto explícito, etc…el contenido lógico, al que le atribuye etiquetas emocionales, como miedo, temor, inseguridad, conflicto, tristeza, frustración,…y el estrés.


El estrés se puede abordar bajo distintas ópticas según su origen, así podemos contemplarlo como proveniente de una situación, también podemos encontrarlo  como reacción a corto plazo o el  llamado “estado de estrés", y por último, el estrés visto como una predisposición a la reacción o “impresionabilidad”.

Para saber más:

En nuestros orígenes...



Cómo nos afecta el entorno


 
 
 
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